Picoteo de verano

UNA DIVERSIÓN GASTRONÓMICA

En la temporada estival, es normal que los horarios de las comidas se hagan más flexibles, acordes a los ritmos de la vida. Reunirse alrededor de la mesa para disfrutar de un menú informal es una práctica habitual y animada que merece la pena probar.

Una de las costumbres más características de este país es la de alargar las sobremesas hasta que se convierten en cena. Y muchas veces toca improvisar, así que el picoteo o picapica se presenta siempre como una solución infalible.

También es una opción ideal para comidas en las que los comensales forman un grupo numeroso, para celebraciones informales y, sobre todo, para cuando no apetece pasar demasiado tiempo en la cocina.

DIFERENTES OPCIONES

Aunque preparar una comida, merienda o cena de picoteo sea objetivamente más fácil que elaborar un menú de platos que requieren elaboración, también hay niveles de dificultad. No es lo mismo poner unos cuantos platos con snacks envasados y embutido (aunque esta sea también una opción más que válida) que unas tapas de delicioso pulpo á feira, tortilla de patatas o pan con tomate, especialidades de la península ibérica difíciles de encontrar más allá de nuestras fronteras.

LA IMPORTANCIA DE LOS DETALLES

Para que ese picoteo sea agradable para todos los asistentes, hay que tener en cuenta las peculiaridades de cada uno. Por ejemplo, a la hora de escoger las bebidas, se debe pensar en si hay alguien que no bebe alcohol para tener opciones 0,0 % o refrescos de sobra. Por supuesto, el agua no puede faltar nunca.

También es cada vez más habitual que, entre los comensales, haya algún vegetariano o vegano, así que tener preparados platos sin ingredientes de origen animal es, en ocasiones, imprescindible. Afortunadamente, ahora es fácil encontrar cualquiera de esas opciones en Maskom supermercados.

Una solución que evitará que alguien se quede sin comer es organizar un picoteo ‘de traje’. ¿Qué significa esto? Es una forma divertida de nombrar esos eventos en los que cada asistente aporta un plato: “Yo traje…”, de ahí esa expresión. Las experiencias colaborativas pueden ser las más adecuadas. Además de prestar atención a los platos, se debe tener en cuenta el espacio del que se dispone para acoger a los invitados, así como el tamaño de la mesa y el número de sillas que se pueden utilizar.

En caso de no tener suficientes, se puede decidir que el picoteo sea más informal aún y que no sea necesario sentarse a la mesa para comer y disfrutar.

QUÉ TENER EN CUENTA

El objetivo del picoteo, además de alegrar estómago y paladar, es quitarse de preocupaciones. Pero no solo hay que pensar en el antes y en el durante –no tener que meterse en la cocina ni estar levantándose en medio de la sesión para cambiar la vajilla–, sino que hay que tener en mente el después. Tras una reunión numerosa, es posible que la limpieza sea mucho más tediosa que la preparación, así que lo mejor es adelantarse a las tareas. Intenta tener el lavavajillas vacío para lo generado en el picoteo y ve cargándolo a medida que vais recogiendo la mesa. Ten preparados también los cubos para la basura orgánica, residuos, cartón y vidrio. De esta forma, si tus invitados te ayudan a recoger, lo harán de forma sostenible. La diversión también puede ser ecológica.