
Pon al fuego un cazo y agrega la leche, los copos (añade también un poco de azúcar si lo deseas), mezcla bien y déjalo hervir. Remueve hasta conseguir una textura suave. Si lo prefieres frío, déjalo unas horas en la nevera. Una vez frío, añádele todo el resto de ingredientes. ¡Y a disfrutar!
0 raciones